Este verano descubrí este vino que las Bodegas Torres produce en Chile. Realmente merece la pena tener unas cuantas botellas en la bodega, sobre todo si se disfruta degustando, por ejemplo queso parmesano Reggiano Emilia en compañia de buenos amigos. Todo un placer. Seguro. Os dejo las notas de cata:
Descripción
Procede exclusivamente de cepas de Cabernet Sauvignon, el rey de los vinos tintos, que en el privilegiado clima del Valle Central (Chile), alcanza su mejor expresión varietal. Es un verdadero ejemplo de los grandes vinos que produce el Cabernet Sauvignon en la costa del Pacífico
Gastronomía
Combina perfectamente con los más variados platos: Pavo asado, quesos secos, salsas a la naranja, carnes a la brasa, fondues, paella, grandes asados y los mejores platos de caza
Nota de cata
Vino de pigmento oscuro, con aroma intenso y pleno, muy frutal. Al paladar exhibe majestuosa estructura, con aterciopelada materia carnal y elegante cuerpo. Sus finos taninos suaves, perfilados por el roble limpio, garantizan una feliz y prolongada evolución en botella
Premios
Medalla de Oro Decanter World Wine Awards (Reino Unido) 2009 (Cosecha 2007)
Medalla de Oro Hyatt Competition (Chile) 2007 (Cosecha 2005)
Medalla de Oro Japan Wine Challenge 2006 (Cosecha 2004)
Medalla de Oro: mejor en concurso - Trofeo al mejor brandy del mundo - Selections Mondiales (Canadá) 2004 (Cosecha 2002)
Medalla de Oro Concours Mondial de Bruxelles 2003 (Cosecha 2001)
Medalla de Oro Challenge International du Vin Francia 2003 (Cosecha 2001)
Primer premio Wine of the Year Competition Finlandia 2002 (Cosecha 2000)
Medalla de Oro Prix Excelence CIVART Challenge International du Vin 2000 (Cosecha '98)
SANTA DIGNA, Cabernet Sauvignon, Reserva 2007
Ningún Lugar Seguro
La astucia ha vencido las más sólidas murallas.-
En tiempos bíblicos los asirios se distinguían por sus ciudades amuralladas y por su pericia en batir las fortalezas enemigas. Más tarde los romanos perfeccionaron este arte.
Cuando Sila atacó a los judíos rebeldes de Masadá, sus ingenieros levantaron un montículo de 80 metros de altura sobre el que erigieron torres. De este modo se alzaron 60 metros por encima del baluarte adversario.
Triple muralla

Constantinopla, la mayor ciudad de Europa durante la Edad Media, poseía tres líneas de murallas con un foso de 20 metros de anchura por .ieis de profundidad. Tras éste se erguía una serie de baluartes; 20 metros más atrás había otra muralla con 96 torres espaciadas por intervalos de 60 metros. Dentro de este muro aún había un tercero con otras 96 torres, levantadas entre las del muro anterior y de doble altura. Un obstáculo para intimidar a cualquier enemigo. Pero los guerreros de la cuarta cruzada traspasaron las defensas, extendiendo puentes desde sus naves a las murallas, e incendiaron cuanto hallaron a su paso.
El arte de la fortificación alcanzó su apogeo en la Edad Media, época en que los grandes castillos de muros de piedra se propagaron como hongos por toda Europa. Antes del advenimiento de la pólvora, estas fortalezas podían resistir ataques de meses e incluso años de duración, pero aun la
más poderosa caía ante un enemigo obstinado.

Chateau Gaillard, construido por el rey Ricardo Corazón de León cerca de Rouen, en Normandía, poseía tres líneas de defensa, consistentes en fosos y murallas con torres intercaladas. El castillo se alzaba señero, sobre una colina que domina la ciudad de Les Andelys, y fue considerado durante siglos como uno de los más importantes del mundo.
En 1203, Felipe II de Francia puso sitio al castillo, que defendía Roger de Lacy en nombre del rey Juan de Inglaterra. Una vez tomada la ciudad de Les Andelys, el monarca francés se propuso hacer la vida insoportable a los defensores.
Máquinas de asedio
Se excavaron trincheras para cortar el abastecimiento de agua al castillo y se trajeron máquinas de asedio para demoler el muro exterior. Al cabo de algún tiempo se consiguió abrir un portillo en el muro y los atacantes penetraron por él. Un grupo de hombres, que ascendieron por los desagües del castillo, aparecieron tras la segunda muralla y lograron extender el puente levadizo
entre ésta y la exterior. Finalmente comenzaron a minar los cimientos del muro interior. Los defensores excavaron contratúneles y se produjeron furiosos combates bajo el suelo. Pero al final, la muralla, completamente minada por ambas partes, se derrumbó sobre el foso y el castillo cayó en poder de los franceses.
La aparición de la pólvora supuso el comienzo del fin de los castillos construidos de piedra. Modernamente surgieron los fortines de acero y hormigón, excavados profundamente bajo tierra e invulnerables a los impactos directos de las pesadas granadas.
Pero la llegada del avión y del carro de combate trastrocó de nuevo la estrategia, que hubo de modoficarse hasta nuestros días
visto en "El gran libro de lo asombroso e inaudito"
Cráneos que gimen.-
Extrañas creencias sobre el poder de las calaveras
El cráneo humano ha inspirado un temor supersticioso a numerosos pueblos primitivos. Se creía que albergaba el alma del difunto.
El cráneo siempre ha desempeñado papeles importantes en la brujería y en la magía negra. Figuró en un juicio de gran relieve celebrado en Inglaterra el año 1612, cuando Anne Chattox, dirigente de un clan de hechiceros en Lancashire, fue acusada de haber desenterrado tres calaveras en un cementerio y de haberlas utilizado para algún ritual o brebaje demoníaco. Fue colgada.
Pero los cráneos no han sido siempre instrumentos pasivos en manos de brujos. También en Lancashire, en la localidad de Wardley Hall, puede verse el cráneo de un mártir católico del siglo XVI, el padre Ambrose Barlow, al comienzo de una escalera. Según una vieja leyenda, si se le molestara de algún modo, emitiría gritos espeluznantes. En el siglo XVII, Anne Griffiths, una mu-
chacha inglesa de Yorkshire, fue atacada y golpeada salvajemente por unos ladrones. Cuando agonizaba a causa de sus heridas, expresó el deseo de que se enterrara su cabeza en su propio hogar que tanto había amado. No obstante, recibió sepultura en el cementerio del pueblo.
Después del funeral se oyeron en la casa unos quejidos terroríficos y golpes y portazos misteriosos. La cabeza de la muerta fue exhumada y ocultada en el interior de un muro cercano a la escalera. Desde entonces reina la paz en aquellos lugares.
Promesa rota
Pero aún existe en Gran Bretaña otra curiosa leyenda en tomo aun cráneo. Se trata de la calavera que gime en Bettiscombe Manor, ancestral caserón de la familia Pinney en el condado de Dorset. Cuenta la historia que durante el siglo XVIII, un Pinney después de haber vivido en las Antillas volvió a su casa de Inglaterra con un esclavo negro. Poco más tarde moría el esclavo, después de hacer jurar a su amo que le enterrarían en su tierra natal, la isla de Nevis en el
Caribe. .Mas, al parecer, el noble no cumplió su promesa y enterró al negro en el cementerio de la localidad. Quienes pasaban por las inmediaciones quedaban horrorizados por unos gritos procedentes de la tumba, que helaban la sangre de las venas.
No obstante, los actuales propietarios del caserón, los señores de Michael Pinney, opinan que se cumplió er,deseo del esclavo y que la leyenda fue inventada por el juez J. S. Udal, anticuario del siglo XIX.
Deducciones

La señora Pinney afirma: «Creemos que el cráneo de nuestra casa fue hallado en un santuario celta existente detrás del edificio y que nuestra familia conserva como amuleto desde 1690 o 1694. El juez Udal visitó la isla de Nevis en 1897, donde oyó la historia del esclavo que partió para Inglaterra. Al volver supuso que este cráneo pertenecía al negro y consignó su opinión ante los anticuarios de la localidad.»
El misterioso cráneo de Bettiscombe fue examinado por un experto, quien afirmó que su antigüedad era de 2.000 años y que había pertenecido a una muchacha.
Pero aún se conserva la leyenda de que si se retira de la casa el cráneo prorrumpirá en lamentos y la persona quelo retire morirá antes que el año concluya.
ABRASE POR AQUI
El abrelatas y su larga historia
Una lata de ternera, llevada en la expedición ártica del británico Williarn Parry en 1824, mostraba las siguientes instrpcciones: «Córtese alrededor de la parte superior, junto al borde, con escoplo y martillo.» La lata procedía de la primera fábrica de conservas de Gran Bretaña, establecida en Bermondsey (Londres) en 1812. Sin embargo, los pioneros de la industria conserverano habían prestado excesiva atención al modo de abrir sus productos.
Bryan Donkin adaptó en Inglaterra la idea del confitero francés Nicholas Appert, considerado normalmente como el «padre de las conservas». Appert guardaba alimentos en vasijas de cristal selladas, y luego los hervía. Su idea le valió un premio del gobierno francés, con el que pudo fundar en 1812 la Casa Appert, primera fábrica de conservas del mundo.
Donkin empleaba latas de hierro recubiertas de estaño, y hacia 1818 había servido 12.600 kilogramos de carne en conserva al Almirantazgo británico. Para evitar la solución del escoplo y del martillo, el francés Angibert propuso en 1833 la creación de una lata que pudiera abrirse fundiendo una soldadura dispuesta alrededor de la tapa.
Primeros abrelatas
Los primeros abrelatas eran mecanismos complicados, que manejaban los tenderos antes de entregar la lata al consumidor .
La introducción de la hojalata a partir de 1860 facilitó los problemas, pues abrió el camino del abrelatas pequeño. El primero fue el tipo de cabeza de toro, empleado todavía, que tenía hoja de acero y mango de hierro.
Después se patentaron muchos otros de diferentes formas y tamaños: desde los de tijera hasta los de tornillo de mariposa, utilizados aún en numerosos hogares.
visto en "El Gran Libro de lo Asombroso e Inaudito"
El Corazón del Vaticano
En pocas de las grandes construcciones del mundo habrán intervenido tantos ingenios como en San Pedro de Roma.
Desde que en el siglo xv el papa Nicolás V propuso la obra hasta que se completó, transcurrieron 350 años. Durante este tiempo se sucedieron numerosos papas y arquitectos que dejaron en él su impronta.
A Nicolás V corresponde la primera idea de reemplazar la antigua basílica construida por Constantino el Grande en honor del apóstol San Pedro.. Sin embargo, el primer paso efectivo no se dio hasta 1505, año en que el papa Julio II decidió construir junto a la basílica un mausoleo que alojase su propio monumento.
El pontífice encargó a Miguel Angel la ejecución de su deseo.
Sacrificio de una basílica
Al cabo de muchas consideraciones, Julio II abandonó la idea de construir un mausoleo independiente de la antigua basílica y decidió levantar otra nueva. Llamó al arquitecto Donato Bramante, que empezó por demoler el edificio de Constantino y cuanto contenía. Hizo desaparecer tumbas, estatuas, mosaicos, iconos y altares, empleando 2.500 hombres durante varias semanas en la labor.

Aunque Bramante fue sin duda un arquitecto genial, trabajó con cierta precipitaciÓn y no estuvo siempre encima de la obra. Después de su muerte se descubrieron errores muy costosos de subsanar .
Cuando murió Julio II, su sucesor, León X, designó a Rafael como arquitecto. Este concibió un proyecto con modificaciones radicales respecto al de Bramante, pero seis años después falleció sin haber hecho otra cosa que reparar los errores de Bramante y levantar una o dos columnas.
Espera y resurgimiento
En 1521 murió León X y el papa Clemente VII nombró a Peruzzi arquitecto del Vaticano. Este realizó muchas construcciones en Roma, pero apenas nada en el abandonado San Pedro. Las hierbas crecían en las grietas de los pilares y en los arcos de Bramante, hasta que e; siguiente pontífice, Paulo III, dio nueva vida al proyecto. Tomó dinero de los fondos dados por España para
una cruzada contra los turcos y designó como arquitecto a Antonio de Sangallo y después a Miguel Angel.
El gran florentino tenía entonces 72 años y acababa de dar fin al techo de la Capilla Sixtina. Miguel Angel trazó en 1547 su primer proyecto de San Pedro y en seguida inició su construcción. Pero al morir Paulo III en 1550, el celo con que Miguel Angel había animado a los constructores comenzó a decaer. El papa Paulo IV alentó a Miguel Angel, pero la edad comenzaba a pesar sobre el arquitecto, que cometía equivocaciones. Su muerte, en 1564, trajo otro período de confusión y durante el resto del reinado de Paulo IV las obras apenas avanzaron.
Gregorio XIII realizó algunas mejoras, pero, como muchos de los pontífices que le habían precedido, no tantas como pretendió. Sixto V ascendió al trono de San Pedro y en sus cinco años de pontificado se trabajó intensamente en el proyecto.

Este papa, que realizó más obra en la basílica que cualquiera de sus predecesores, llevó a efecto casi la totalidad de la cúpula diseñada por Miguel Angel.
También ordenó la construcción de la Sala Sixtina y de la Biblioteca Vaticana, que Domenico Fontana concluyó en 1588. La biblioteca había sido fundada entre 1447 y 1455 por Nicolás V, con un núcleo de 350 volúmenes.
Los últimos toques
En 1594 el papa Clemente VIII celebró la primera misa en el nuevo altar mayor.
Tras otro paréntesis en las obras, accedió al solio pontificio Urbano VIII ( 1623-44 ) quien llamó al arquitecto Bernini. Este construyó el baldaquino sobre el altar papal, levantó los campanarios y decoró las naves.
En 1784 se añadió la sacristía, y con ella se dio fin a la obra de San Pedro. Habían transcurrido casi 200 años desde que Sixto V construyera la cúpula; 238 años desde que Miguel Angel colocara los pilares que la sostendrían, y 338 años desde que Nicolás V decidiera la reforma de la antigua basílica de Constantino.
El Vaticano contiene un impresionante conjunto de museos, entre los que destacan la Pinacoteca, construida por Pío VI y reorganizada por Pío VII ; la Capilla Sixtina, con sus soberbios frescos; las Estancias de Rafael; la Galería (Loggie) de Rafael; los Departamentos Borgia; la Biblioteca; el Pío Clementenino, creado por Clemente XIV y por Pío VI, de antigüedades grecorromanas;
el Etrusco, fundado por Gregorio XVI; el Egipcio, también fundado por el mismo Papa; la Galería de los Tapices; la Galería de los Mapas, con cartas geográficas del siglo XVI, y el Charatnonti, largo corredor con valiosas esculturas.
La bibfioteca fue ampliada considerablemente durante los siglos XVII y XVIII, aunque en 1790 sufrió un serio perjuicio al ser llevados muchos de sus manuscritos a Francia. Hoy contiene unos 60.000 manuscritos, 7.000 incunables, 100.000 grabados y
mapas, y más de 70.000 libros impresos.
Leído en "El gran libro de lo asombroso e inaudito"
Superesculturas.-
Intentos del hombre por inmortalizarse en efigies
La construcción de estatuas colosales supone una dilatada y emocionante historia, donde quedan registrados para siempre los esfuerzos del hombre por conseguir la inmortalidad. Se diría que
late también este deseo en las grandes efigies de piedra o metal, erigidas en homenaje a las deidades o personificaciones de los más diversos países.
El Coloso de Rodas con sus 36 metros de estatura montaba guardia, abiertas las piernas, a la entrada del puerto de la isla griega de Rodas. Por su magnificencia fue considerado como la sexta de las Siete Maravillas del Mundo antiguo.
En el año 280 antes de J.C., el escultor Chares, discípulo de Lisipo, emprendió la construcción de la gran estatua de bronce.

Doce años se emplearon en la obra que desde alta mar servía de orientación a los marinos. Tan gigantesca era su figura en la boca del puerto que las naves de más altos mástiles entraban y salían de Rodas bajo el arco de sus piernas.
Pero el Coloso fue víctima de su propio tamaño. En el año 244 antes de J .C., un terremoto sacudió la isla y la inmensa estatua se desplomó haciéndose pedazos. Sus inmensos fragmentos permlanecieron donde habían caído durante casi siete siglos hasta que, en el año 653 de nuestra era, se vendieron como chatarra y fueron irremediablemente fundidos.
Vanidad imperial
Las obras de los romanos se distinguían por su solidez y monumentalidad. Su inclinación por la estatuaria gigante fue manifiesta, particularmente en el megalómano Nerón.
El emperador llamó al escultor Zenodoro, que se encontraba entonces en las Galias trabajando en una estatua de Hermes. Le ordenó dirigirse inmediatamente a Roma para emprender la construcción de una enorme efigie del emperador que satisficiera sus exigencias.
La estatua, una vez concluida, medía 32,5 metros de pies a cabeza. Sin embargo, este recuerdo de Nerón, que pretendía ser testimonio perpetuo de su gloria, no sobrevivió a su suicidio en el año 68 de nuestra era. La estatua fue seguidamente dedicada a Apolo, elegido por el emperador Augusto como su dios personal.
Pero las mayores estatuas se han construido en tiempos modernos.
La estatua de la Libertad, oficialmente llamada «La Libertad ilumina al mundo», aparece dominando el puerto de Nueva York, como una emocionante e imborrable imagen de América para todo europeo que llega por mar.
Historia de la estatua de la Libertad

Fue realizada por el escultor Augusto Bortholdi, a la vista del diseño de Gustave Eiffel, creador de la famosa torre de su nombre.
Mide 93 metros desde la base del pedestal hasta la punta de la llama de la antorcha. El pedestal es una estructura de granito y hormigón, y la figura, que mide 46 metros, está formada por planchas de cobre sobre un armazón de hierro y acero.
Fue regalada al país por el pueblo francés para conmerorar el nacimiento de los Estados Unidos y la amistad entre las dos naciones. La dedicación es de 1886.
Existen miradores en la antorcha y en la cabeza, aunque el primero está cerrado desde hace varios años. A la cabeza se accede mediante un ascensor que circula por el interior del monumento. ..o si el visitante se encuentra cqn fuerzas y ánimos puede también subir por escaleras.
Pero aún existe una estatua mayor, que es otra figura femenina:
«La Madre Tierra», que se yergue sobre la colina Mamayev, a las afueras de Volgogrado, en Rusia. Fue diseñada en 1967 por Yevgeyi Vuchetich para conmemorar la batalla de Estalingrado. La figura mide 82 metros desde la base hasta la punta de la espada que empuña en la mano derecha.
Rostros en la roca
Podría decirse que el deseo de esculpir figuras en la roca responde a profundos anhelos humanos que harían que nos remontáramos hasta los antiguos egipcios y el hombre de las cavernas. Pero entre los modernos, nadie ha llevado tan lejos este deseo como el estadounidense Gutzon Borglum.

En 1916, Borglum comenzó a esculpir una cabeza gigantesca del general Robert E. Lee sobre la escarpada cara de 90 metros de Stone Mountain, en Georgia. La obra, patrocinada por las Hijas de la Confederación, pretendía incluir las figuras de Stonewall Jackson, Jefferson Davis y 1.200 soldados cónfederados.
La cabeza de Lee fue descubierta en 1924, pero Borglum tenía por entonces disparidad de criterios con las Hijas de la Confederación y abandonó el proyecto.
Le sucedió en la obra Augustus Lukeman, que trabajó hasta 1930, sin que realizara nada notorio aparte de destruir la gigantesca cabeza.
Entretanto, Borglum vivía días de prosperidad y emprendía el gigantesco proyecto que más fama le daría en el futuro.
En las escarpadas rocas del monte Rushmore, en las Colinas Negras de Dakota, esculpió las cabezas de cuatro presidentes de los Estados Unidos de América: Washington, Lincoln, ]efferson y Theodore Roosevelt. Cada una de las enormes figuras mide 18,3 metros desde el mentón a lo alto de la cabeza.
Antes de terminar la magna obra, Borglum zanjó sus diferencias con las Hijas de la Confederación, y acordó reanudar las esculturas de Stone Mountain. Pero murió sin poder realizar el proyecto










